viernes, 25 de mayo de 2012

Día 12. El Aroma del Arte.

Ayer por la noche sentí recorrer un frío insoportable por el todo cuerpo mío, un vacío de sangre, de tinta y evocación, en el acto supe que se trataba de una bofetada imaginaria.
El aroma del arte me hizo falta en ese momento, sentirlo tan mío como aquellos días de lectura en un café, con poemario y pluma en mano, encapsulando en pequeños y humildes versos la vida andante y detenida, cogiendo un poco de olor a libro antiguo o a exquisito café. Transcurrir por horas y horas observando la vida misma, sin reproches ni tristezas, depurando el éter con lo sagrado de un libro viviente y el mágico rostro de la poesía, entiendo que los deberes son primero que me envuelvo en confusiones tremendas y me siento robada sin su estancia en mi vida. 

-¿Por qué algo que suena tan sencillo me parece demasiado relevante?-

La respuesta está allí, es tanto más que como aquello que hago cotidianamente, le tengo el amor más necio y  es correspondido, me conoce en la intimidad y me guarda el más sincero respeto, somos la pareja ideal, a veces discutimos pero arreglamos nuestras diferencias, me deposita la pasión, la ironía, la picardía, el amor y desamor, hasta lo más insulso de la vida, hace y deshace en mis entrañables pensamientos y se divierte con mi perdición, es la caricia de mis mañanas y el beso del crepúsculo, es la nube, la melodía y la voz, es el silencio, la luz y la oscuridad, es una pequeña herida, el secreto y el celo, es la garganta de las olas que golpetean con esa franqueza dulce y adorable, es ante mi vulnerabilidad la cobija que me abraza, a veces es mi amante y muchas veces el el morbo perfecto, otras veces es tan tímida conmigo o se pone malhumorada, sus actitudes me enloquecen, pues es sutil y voraz, ella es la válvula más importante de mi existenciala poesía.


-Haré más odas a tu cuerpo, a tu sangre y excitante curva, mi encantadora poesía-




El aroma del arte no sólo es eso, es pintarla, bailarla, cantarla, meditarla, actuarla, dibujarla, leerla, observarla, criticarla, halagarla, decorarla, imaginarla, hasta contemplarla. El aroma del arte es convertirse en el cómplice de sus vagancias y enorgullecerse febrilmente.


-Poesía, tómame siempre, abandoname nunca-


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martes, 22 de mayo de 2012

Día 11. Las preguntas traicioneras

A veces cuando me pregunto no me respondo, esto porque las respuestas no me pertenecen, pero les doy un poco de consuelo y les abrigo con un poco de resignación. Han encontrado mío su refugio, pobre de las preguntas, yo no vivo de ellas pero a veces me inquietan tanto que confundo su mundo con el mío, son la sombra más temible, la que arrastra sin perdón y te obliga a sentirte cuestionado todo el tiempo, es como una especie de traga-vidas, si te sumerges poquito difícilmente sales de ahí.

Seguir los pasos de un anhelo omnipotente te lleva por el rumbo incierto, es por ello que dejé las preguntas de lado, pues una última pregunta que era tan valiosa para mí, más que todas las joyas del universo o que la vida propia, no fue respondida, ni siquiera rechazada, o burlada, o humillada, o halagada, parece que la lancé a un precipicio y se fue desvaneciendo en lo profundo de la nada.


"...Es la descripción más necia dicha por los versos míos, un romance inexorable, que se demora entre la duda, que se manifiesta con suspiros, de ardientes emociones; es la brisa clandestina que corre entre los ecos moribundos de mis voces silenciadas con ese -te amo- impronunciable."

Otras veces creo que las preguntas son traicioneras, te llevan de la mano por el bosque de las dudas con la intención fingida de ayudar y cuando menos lo piensas o reaccionas ellas te han abandonado con la mezquindad más descarada que se puede tener. Esto me enfurece, no encontrarles su respuesta es lo más desesperante que se puede tener, son tan escurridizas que me hacen sentir ante su dominio la más vulnerable de las personas, no me arrodillo porque jamás agacho la cabeza por alguien pero me torturan las preguntas traicioneras, no critican, ni reclaman, sólo se restriegan sobre uno hasta sentir ansías por preguntar, ¿por qué?,  ¿él?, ¿yo?...

Es una exageración, lo que digo, lo que pienso, lo que creo, lo que siento, que quisiera creer que es una obsesión a su persona, y a su voz, y a sus ojos, y sus manos, y a su cuerpo, y a su aroma y a su todo, y no que un simple y absurdo amor, mejor aún sería un trastorno y sería la respuesta que buscaba, entonces necesitaría con urgencia mi psicoanalista y fin de la historia, todos felices de nuevo, pero esto es tan latente que me lleva en vuelo como el volcán en erupción, como la excitante pasión y la adrenalina de su mirada sobre la mía.

"...Suave murmullo de mi suspirar,
eres como la risa de los pájaros,
aurora incandescente;
mar que se mece entre las rocas,
crepúsculo amenazante; 
luciérnaga cantora,
eres la poesía que me aviva."

De mis voces repito en silencio tu nombre pronunciado.

                                                              I. Goretti. ®



-Yo necia, me atrevo a decirte a ti Romeo, Romeo ¿por qué tú?-

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lunes, 21 de mayo de 2012

Día 10. El ánima de los poetas

En medio de los exámenes y los proyectos universitarios casi finales hay un hueco desesperado que penetra con insistencia en mis más profundos deseos por escribir, es como una especie de ánima desvergonzada que se remolinea por mi todo ser, a la hora que se le antoja, es una gracia encontrarla tan alegre que cuando me siento a escribir se pone de mi lado con la atención más infantil y emotiva que puede tener. A veces la comprendo tanto, carece de la voz que yo con suerte poseo, pero su mudez es alucinante, me sabe manejar a su antojo cuando se trata de escribir, es un juego de ausencias entre los dos, muchos le temen a esas cosas, dicen que son cosas del demonio o del más allá que acá, a mí me parece un asunto divertido, pienso en ocasiones que a lo mejor podría ser el ánima de Mario Benedetti u Octavio Paz, o quién sabe si a lo mejor corro con suerte y es de Alí Chumacero, Sor Juana Inés de la Cruz o de Pablo Neruda, si es de Juan Rulfo, Carlos Monsiváis, o que tal si del buen Jaime Sabines.


-Uno nunca sabe con que sorpresas le depara el destino-

Aún no tengo claro si es hombre o mujer, si es novelista o poeta o las dos, y tampoco he mirado su rostro, no me inquieta mucho, yo creo que por eso me tiene cierto afecto y se le nota muy cómodo con mi nula insistencia por saber quién es. Lo amable de todo esto es que podemos conversar sin problema alguno, aunque no lo hago muy a menudo pues es muy peligroso que me cachen hablando "sola", a mí no me importa pero a él o ella le podría incomodar y lo que menos quiero son escándalos.
Es por ello que he decidido ocultarle a mi querida ánima sin nombre, ni rostro, ni voz, esto que he dejado aquí como antecedente, no quiero que se ofenda, herirla sería lo peor que podría yo hacerle, por eso le trato con cariño aunque con indiferencia a veces, es que he notado que cuando le eres indiferente a alguien, especialmente a una ánima, son como más tercas y te siguen como la sombra, son muy fieles, muy agradecidos.


Todo esto me parece algo monstruoso, pero me hace pensar que la locura es tan bendita y sagrada como el nombre que le ponen a uno desde nacimiento.




-Ni si quiera podría exigirme a mí misma ser cuerda, pues mi locura es más que mi propia cordura-


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