miércoles, 1 de agosto de 2012

Día 33. El Renacer de un Blog.


Vaya, el tiempo es un pasajero más de mi autobús, me quiere tomar ventaja cuando giro en una curva peligrosa, luego le tomo por sorpresa y me le adelanto, es así como no soy presa del tiempo mismo.

Es preciso cambiarle nombre a todo, a la tinta, a la vista, a los pasos, a la sonrisa, a lo banal, a lo absurdo, a  las promesas, al mar, a la calle, a la mentira, al engaño, al olvido, y a la lágrima, también al enojo o a lo grotesco, a la ortografía no, pero al sueño sí, a la locura, a la inteligencia, al pájaro, a una canción, al antojo y al capricho, a la quimera, a las alas, al respeto no pero al amor sí, al suspiro, a la lluvia, a  una roca, al cielo con sus nubes, a la suciedad y a lo innombrable, o hasta a lo irrevocable que es tu nombre de caballero en mis silencios estridentes, a todo de una buena vez, hay que hacer ajustes, diseñar el porvenir, hay que hacer renacer todo, hasta el renacer de un blog, sí, como este, no estaría mal, nada, sólo necesito saber cómo empezaré, tengo las dudas más infantiles de la existencia, aún.

Es extraño este día, y el de ayer, últimamente todos, ya no preparo nada, últimamente, para el día siguiente, sólo me recuesto en la cama pensando en algún buen recuerdo, en alguna persona especial, en alguna palabra, mirada, sonrisa, en un sentimiento triste o feliz, o simplemente pienso en algo que hice durante el día con esencial importancia, me dejo resbalar por el diluvio del sueño y hago como que me enamoro del silencio de la noche hasta quedar completamente y perdidamente dormida. El día siguiente es un continuo movimiento de cosas muchas, y las vacaciones se me están terminando y siento que me faltan cosas por hacer, empezar, terminar, me encanta esta polifacética mujer en la que me he convertido y que día a día la pulo con mis manos, pies, boca, todo todo todo, me fascina lo sublime que la vida es alrededor del mundo infinito, (note-se esta felicidad desbordante) en fin, hay que pintar días nuevos con la mano, con la lengua, con el dedo o el ojo, o la mano, a lo mejor con un pie, o dos, con la cadera, los pies, o con todo, más fácil.


Y por ser el día uno de Agosto:
Hace días comentaba que había concluido mi primera y (creo por convicción propia) buena pintura, me gustaría hacerla rodar por este espacio como parte de mi agradecimiento a los países que me siguen por este medio. Espero les agrade con todo y el poema que le hice a la pintura.

Título de la obra:
El Crepitar de la Ciudad Revelada
Técnica:
Óleo.




EL CREPITAR DE LA CIUDAD REVELADA
Sus pasos marchan, sus cielos chillan;
es el crepitar de la ciudad revelada,
el chapucero de la rebeldía.

En este latente amparo
trazaré el límite de mis pasos
hasta reunir el bálsamo de la vida.

Y alcanzaré a la gitana luna,
ofreciendo al mundo
un lienzo entre el principio
y el
F
I
N.

I.G.C.

viernes, 27 de julio de 2012

Día 32. Arco Iris.

Casualmente, tenía algún tema del cual hablar, pero ésta ocasión me la sacaré de la manga, debido a que no sé que sucede con mis sentidos.

Hablando de cosas buenas, he podido darme cuenta que el tiempo ofrece tantas bellezas, te vas poniendo las cartas sobre la mesa y poco a poco comienza a fluir todo aquello que querías obtener, cumplir, continuar, y te proporcionas el tiempo verdadero para hacer lo que realmente vale en tu vida. Te permites abrir puertas que por miedo no intentabas empujar, ahora todo pinta mucho mejor, cada día es un destello constante de constelaciones que son descifrables, son lo que uno anhela con las fuerzas más fuertes.

Es entonces cuando te detienes, te contemplas hacia dentro, quieto, escuchas el palpitar del corazón, platicas con él, se entienden, respiran ambos, suspiran, se palmean el hombro, se miran y se regalan una sonrisa grata, luego, luego sabes que no hay dicha más grande que girar alguna de tus palmas, o las dos, y mirarlas, observarlas, imaginarles su profundidad, moverlas, acariciarlas, mimarlas, dejarles un beso, luego miras tus piernas, sí, con pies, dedos, morenas, blancas, del color que sean, jugueteas a mover los dedos, subes y bajas las rodillas, las abrazas, les hablas a su oído, luego, volteas hacia atrás y tienes tiempo para charlar con tu sombra, decirle cuanto le quieres y le estimas por la compañía constante, le elogias como lo harías contigo ante un espejo, le repites tu estimación y se hacen más amigos, luego, notas tu cabello, lo apapachas, lo peinas y lo haces sentir como la joya más preciada, luego brincas a tus ojos, ¡qué hermosos! cafés son los míos, pero obscuros, verdes, azules, del color que sean, los vuelves a elogiar, los haces sentir los más divinos ojos, como en una pasarela de famosos V.I.P., luego sin decir alguna palabra, te devuelves a tu interior, sabes que ahí dentro de ti, se esconden los secretos más preciados de cada individuo, los vuelves a mirar, los abrazas, les das el amor más puro y sincero que nadie nunca les haya dado.

A lo mejor pensarán que es una locura todo lo que digo, pero es una especie de ritual en la que sólo eres tú y nadie más, simplemente existes para quererte más y convertirte en un arco iris, en la pintura de la vida que sólo eliges de qué color será el recorrido que des mientras te haces tú mismo, mientras le entregas amor al cuerpo tuyo a base de mimos, de elogios, de sonrisas propias.

-¿Cuántas veces lo has hecho en la vida?-

Alguna vez te has detenido a contemplarte de tal forma y ser el arco iris, sentirte más que humano, alcanzar esa individualidad de ser, singular, inigualable, amado por uno mismo. 

Dedicamos la mayoría de la vida elogiando, amando, pensando, llorando, cuidado, mirando, a otra persona que a veces nos hiere, o no, pero ¿cuándo le has pedido perdón o le has llorado, o regalado algo, o cuánto lo quieres y se lo has dicho? ¿cuándo?

Si no lo has hecho, es momento, te reto a encontrarte, a enriquecerte con el mejor mimo y afecto que le puedas ofrecer a tu cuerpo, a tu vida, regalale sonrisas y no tristezas.

ABRAZATE CON EL AMOR DE UN ARCO IRIS;
el más grande, el más brillante,
el más bello e inmejorable, 
y solo para ti.




miércoles, 25 de julio de 2012

Día 31. Renuncias.

Después del Día 30 he tratado de evadir las notas... Así comenzó la nota, me detuve en el sexto párrafo, me di cuenta que algo andaba mal, leí, y sí, ese amor pasado ha desgarrado muchas veces mi sentir más profundo, pero preferí suprimir todo lo triste y consumista, destrocé las lagrimas de una vez, retorcí la pena y le puse la expresión de burlona.

Me dispuse a concluir con una pintura que comencé en el 2011 por ahí de Agosto, luego la abandoné por falta de inspiración y de tiempo, luego vino la entrada a la Universidad y le arrumbé por los más de seis meses, luego vinieron las vacaciones y quise proseguir, pero las continuas salidas "vamos aquí, allá, y acullá" no me lo permitieron, no pude ofrecerle el debido tiempo.


Aquella tarde de desconsuelo, renuncié a todo, a él y volteé mi pintura sobre su caballete y me renuncié ante sus cuatro paredes imaginarias, renuncié en secreto, en la fantasía, renuncié a al tiempo y juré ser el pincel en esclavitud, huí del insoportable sentimiento devastado, me perdí como las aves en la noche, o la luna entre las nubes, me fugué del pensamiento, renuncié al todo, sin pausas, con agitaciones de locura, me detuve hasta mañana, me escondí entre los tubos del óleo, manchadas mis manos, no di explicaciones de mis actos violentos y acelerados, líneas, puntos, líneas, firmamento, ciudades, rodante bicicleta, luna clara, intranquilo silencio el existir de mis parpados mutantes, terminé, vaya tiempo, vaya resultado, me ha encantado el resultado final, le hice su poema pequeño y su título se derramó por mi cabeza como un grito muy gritado, lo anoté con prontitud y orgullosa felicidad, pero aún sigue incompleta, falta lo más importante, su firma de su autor, ¡vaya cosa!, esperaré a que algo vagabundeé por mi mente y salte de la cama, firmo y listo, pero mañana será, que se oreé por mientras.


RENUNCIAS
Casualmente, te recuerdo,
te recuerdo casualmente,
y aunque renuncie a tu nombre
no renuncio a tu rostro,
renuncio a tu presencia
pero no renuncio tu voz,
renuncio al olvido,
renuncio a todo menos a ti,
renuncio pero no lo renuncio,
renuncias complicadas
que riman si las complico,
somos complicados.


Amor que extraño, te extraño
en la risa y en el frío,
cuando extraño el otoño efímero,
efímero y amado.
Amor gritado, concurrido.


Hay amores casualmente inolvidables,
casualmente el amor inolvidable es injusto.


Insoportable, desespero.
He besado sueños,
un sueño fue besarte
pero renuncié frágil,
frágil en la renuncia de la aurora.


Penas de esperanza,
dolor del día que brota,
que brota el dolor sin pena,
presa en el capricho,
capricho de tenerte,
sufrimientos del pasado,
el desdén naufragado; esclarezco,
olvidarme, renunciarse, complicado,
inolvidable, besarte,
forcejeo de las caricias,
abandono, ilusión,
la puerta se cerró.


I. Goretti. ®