Vaya, el tiempo es un pasajero más de mi autobús, me quiere tomar ventaja cuando giro en una curva peligrosa, luego le tomo por sorpresa y me le adelanto, es así como no soy presa del tiempo mismo.
Es preciso cambiarle nombre a todo, a la tinta, a la vista, a los pasos, a la sonrisa, a lo banal, a lo absurdo, a las promesas, al mar, a la calle, a la mentira, al engaño, al olvido, y a la lágrima, también al enojo o a lo grotesco, a la ortografía no, pero al sueño sí, a la locura, a la inteligencia, al pájaro, a una canción, al antojo y al capricho, a la quimera, a las alas, al respeto no pero al amor sí, al suspiro, a la lluvia, a una roca, al cielo con sus nubes, a la suciedad y a lo innombrable, o hasta a lo irrevocable que es tu nombre de caballero en mis silencios estridentes, a todo de una buena vez, hay que hacer ajustes, diseñar el porvenir, hay que hacer renacer todo, hasta el renacer de un blog, sí, como este, no estaría mal, nada, sólo necesito saber cómo empezaré, tengo las dudas más infantiles de la existencia, aún.
Es extraño este día, y el de ayer, últimamente todos, ya no preparo nada, últimamente, para el día siguiente, sólo me recuesto en la cama pensando en algún buen recuerdo, en alguna persona especial, en alguna palabra, mirada, sonrisa, en un sentimiento triste o feliz, o simplemente pienso en algo que hice durante el día con esencial importancia, me dejo resbalar por el diluvio del sueño y hago como que me enamoro del silencio de la noche hasta quedar completamente y perdidamente dormida. El día siguiente es un continuo movimiento de cosas muchas, y las vacaciones se me están terminando y siento que me faltan cosas por hacer, empezar, terminar, me encanta esta polifacética mujer en la que me he convertido y que día a día la pulo con mis manos, pies, boca, todo todo todo, me fascina lo sublime que la vida es alrededor del mundo infinito, (note-se esta felicidad desbordante) en fin, hay que pintar días nuevos con la mano, con la lengua, con el dedo o el ojo, o la mano, a lo mejor con un pie, o dos, con la cadera, los pies, o con todo, más fácil.
Y por ser el día uno de Agosto:
Hace días comentaba que había concluido mi primera y (creo por convicción propia) buena pintura, me gustaría hacerla rodar por este espacio como parte de mi agradecimiento a los países que me siguen por este medio. Espero les agrade con todo y el poema que le hice a la pintura.
Título de la obra:
El Crepitar de la Ciudad Revelada
Técnica:
Óleo.
EL CREPITAR DE LA CIUDAD REVELADA
Sus pasos marchan, sus cielos chillan;
es el crepitar de la ciudad revelada,
el chapucero de la rebeldía.
En este latente amparo
trazaré el límite de mis pasos
hasta reunir el bálsamo de la vida.
Y alcanzaré a la gitana luna,
ofreciendo al mundo
un lienzo entre el principio
y el
F
I
N.
I.G.C.