lunes, 21 de mayo de 2012

Día 10. El ánima de los poetas

En medio de los exámenes y los proyectos universitarios casi finales hay un hueco desesperado que penetra con insistencia en mis más profundos deseos por escribir, es como una especie de ánima desvergonzada que se remolinea por mi todo ser, a la hora que se le antoja, es una gracia encontrarla tan alegre que cuando me siento a escribir se pone de mi lado con la atención más infantil y emotiva que puede tener. A veces la comprendo tanto, carece de la voz que yo con suerte poseo, pero su mudez es alucinante, me sabe manejar a su antojo cuando se trata de escribir, es un juego de ausencias entre los dos, muchos le temen a esas cosas, dicen que son cosas del demonio o del más allá que acá, a mí me parece un asunto divertido, pienso en ocasiones que a lo mejor podría ser el ánima de Mario Benedetti u Octavio Paz, o quién sabe si a lo mejor corro con suerte y es de Alí Chumacero, Sor Juana Inés de la Cruz o de Pablo Neruda, si es de Juan Rulfo, Carlos Monsiváis, o que tal si del buen Jaime Sabines.


-Uno nunca sabe con que sorpresas le depara el destino-

Aún no tengo claro si es hombre o mujer, si es novelista o poeta o las dos, y tampoco he mirado su rostro, no me inquieta mucho, yo creo que por eso me tiene cierto afecto y se le nota muy cómodo con mi nula insistencia por saber quién es. Lo amable de todo esto es que podemos conversar sin problema alguno, aunque no lo hago muy a menudo pues es muy peligroso que me cachen hablando "sola", a mí no me importa pero a él o ella le podría incomodar y lo que menos quiero son escándalos.
Es por ello que he decidido ocultarle a mi querida ánima sin nombre, ni rostro, ni voz, esto que he dejado aquí como antecedente, no quiero que se ofenda, herirla sería lo peor que podría yo hacerle, por eso le trato con cariño aunque con indiferencia a veces, es que he notado que cuando le eres indiferente a alguien, especialmente a una ánima, son como más tercas y te siguen como la sombra, son muy fieles, muy agradecidos.


Todo esto me parece algo monstruoso, pero me hace pensar que la locura es tan bendita y sagrada como el nombre que le ponen a uno desde nacimiento.




-Ni si quiera podría exigirme a mí misma ser cuerda, pues mi locura es más que mi propia cordura-


...



sábado, 19 de mayo de 2012

Día 9. Personalidades.

El asombro es un espectáculo capaz de justificar algo ante los demás, todos necesitamos sentirnos en asombro y demostrar que tenemos algo de sensibilidad, a lo cual me parece malo, sentirnos atraídos por algo y "sentirnos" vislumbrados en el acto, sólo para impresionar con el aspecto maravillado me suena a hipocresía (hay excepciones obvio), pero eso es una simple manía mía, considero que las emociones deben ser el reflejo de cada quien, y reconozco que no todos sienten de la misma forma, algunos muy por encima, a otros parece que los aplasta un autobús de la sensibilidad, y otros simplemente no se ven poseídos por las emociones.

Algo dentro de mi poca cordura me inquieta, me cuestiona como a eso de las 2a.m., infringe en mi memoria y busca y rebusca entre los corredizos laberintos alguna explicación a mi forma de ser, no es que sea mala, no, tampoco amarga o irrelevante, la cosa es que mis dos personalidades son completamente opuestas pero con mucho en común (¿incongruente no?), mi primer yo es la persona que tiene sueños, es joven, inmadura,  y es ante los demás una persona como todos, normal.

-Aquí voy de nuevo con mis palabras sin sentido para muchos-

En cambio mi otra yo es al igual soñadora, joven, sensible, en la búsqueda de los dos sueños profesionales y no por avaricia sino porque sé que las Letras han arrasado con mi vida entera, me han personalizado y me saben que tengo ese pequeño toque para remover los corazones de quien los lee, o simplemente es mi locura que me hace ver eso (pero eso es algo de lo que muchos ven imposible para mí), lo cierto es que tengo la convicción de que no creen en mis capacidades y se aferran a que sea lo que estoy estudiando, mi otra pasión la Odontología, pero nadie entendería mis motivos de ser y menos busco que lo entiendan, lo importante es en lo que yo creo y listo, abandonar mis sueños es una vil tontería.

-¡Nadie se interponga en mi camino que entonces no respondo!-

Además y sin presumir, tiene esa capacidad de confianza ante la gente y dar apoyo moral, psicológico, a veces siento que le robo a los psicólogos la oportunidad de ayudar quizá por los medios del conocimiento. Me convenzo a cada minuto que guardo en mi interior a una señora madura, la que tiene la fortaleza, años vividos de experiencias, sonriente y feliz, la que se confirma que siempre existen las oportunidades y la que otorga su cariño y comprensión al vulnerable, quién ayuda y siente la satisfacción de verles la sonrisa de nuevo, la escrupulosa y amante del arte, una desesperada joven señora de comerse la vida a puños. Eso y tantas cosas más hay en mi laberíntica personalidad de dos.

A diario hay una guerra constante entre ellas, no hablo de enfrentamientos ni destrucciones, sino de la efectiva conexión que hay entre ellas, saben cuando, cómo y con quién actuar de tal o cual forma, el punto clave es encontrarse en una estabilidad emocional, de ambas claro, lo cual es a veces impredecible, una se siente bien mientras la otra todo lo contrario, les da un ataque emocional diferente y es cuando explotan y no hay escapatoria del perdón.

La identidad es un conjunto de características que nos hacen ser diferentes ante los demás, cada quien se destaca entre los otros por algo en lo que tiene mayor capacidad y experiencia, yo no imito ni copio la personalidad de alguien más, sólo me conservo como lo que soy y lo que seré en el futuro desconocido.


-¡Vaya vida la mía!-
...



jueves, 17 de mayo de 2012

Día 8. Elocuencias personales.

La expresión que hace mi rostro es la del asombro inminente, me recuerda a una fotografía tomada desde mi siempre descuido y con el susto burlón. Diría que mi poca cordura es la culpable de mis actos controvertidos, por eso no asumo responsabilidad sobre mis ademanes, lo cual me beneficia, puedo manipular mi famoso drama de la manera más insulsa o suculenta, el caso es interpretar elocuencias personales que surjan desde lo más infantil de la prudencia. Hablo de niñerías maduras, desgajar la precocidad de las pieles que nos revisten con cierto misterio de timidez; ironías las mías. 


He transcurrido casi dos décadas buscando lo esencial de vivir, la curiosidad se expande cada día por aquí, por allá,  arriba, abajo, a un lado, al otro, al rededor, encima de, a lo lejos, a un lado, frente a. 

He recogido los sucesos más simbólicos, los hice película y luego los deposité en mi femenino pensamiento, los enmarqué y les hice caminar sobre la alfombra roja de mi nombre.

He rebuscado el significado de la vida misma, cayendo en el error más tardío, lo cuál me llenó de melancolía absoluta; a punta de golpes en la pared, sobre los libros, en el minuto inamovible de mi silencio, frente a esos paraísos de paisajes reunidos en la memoria, supe que por su esencia eran lo más mismo.

He memorizado un poema ajeno, uno sólo uno, que me remueve y me sensibiliza de manera más enigmática y me transporta a otros cuerpos de mi pasado, (del gran Benedetti); de los muchos míos son la mera evocación, prefiero releer la divina poesía de los intelectuales más y menos solicitados, encontrarme con él, admirarle en silencio, conversar uno a uno en silencio y sentir una y mil veces esa opresión sobre  mi pecho, distinguir a simple vista el poder que ejerce de nuevo, lo jugoso de sus versos.

He sucumbido en los fragmentos de mi memorable poemario SI LEEN CIO al abrirlo con libertad tantas veces, reconocí que fue el mejor ciclo para florecer la semilla de poeta principiante.


"Todo menos tú"
De las manos se me escapa
un silencio doblegado,
en el secreto mutilado,
en el grito de la espera.

De los ojos se me escapa
el abrigo de los tuyos,
que jugaban con prudencia
en lo curioso de nuestro morbo.

De las voces, me queda
tu nombre mencionado,
en el júbilo desnudado.

De los brazos, me queda
el último abrazo decembrino
que robé de tu firmeza
a la vuelta del suspiro.

De la vida, me queda
lo inadvertido que fuiste
al posarte frente a mis ojos
y quedarte necio, corazón.

I. Goretti. ®