El asombro es un espectáculo capaz de justificar
algo ante los demás, todos necesitamos sentirnos en asombro y demostrar que
tenemos algo de sensibilidad, a lo cual me parece malo, sentirnos atraídos por
algo y "sentirnos" vislumbrados en el acto, sólo para impresionar con el aspecto
maravillado me suena a hipocresía (hay excepciones obvio), pero eso es una simple manía
mía, considero que las emociones deben ser el reflejo de cada quien, y
reconozco que no todos sienten de la misma forma, algunos muy por encima, a
otros parece que los aplasta un autobús de la sensibilidad, y otros simplemente no se ven
poseídos por las emociones.
Algo dentro de mi poca cordura me inquieta, me cuestiona
como a eso de las 2a.m., infringe en mi memoria y busca y rebusca entre
los corredizos laberintos alguna explicación a mi forma de ser, no es
que sea mala, no, tampoco amarga o irrelevante, la cosa es que mis dos
personalidades son completamente opuestas pero con mucho en común
(¿incongruente no?), mi primer yo es la persona que tiene sueños,
es joven, inmadura, y es ante los demás una persona como todos,
normal.
-Aquí voy de nuevo con mis palabras sin sentido para muchos-
En cambio mi otra yo es al igual soñadora, joven, sensible,
en la búsqueda de los dos sueños profesionales y no por avaricia sino
porque sé que las Letras han arrasado con mi vida entera, me han personalizado
y me saben que tengo ese pequeño toque para remover los corazones de quien los
lee, o simplemente es mi locura que me hace ver eso (pero eso es algo de lo que
muchos ven imposible para mí), lo cierto es que tengo la convicción de que no
creen en mis capacidades y se aferran a que sea lo que estoy estudiando, mi
otra pasión la Odontología, pero nadie entendería mis motivos de ser y menos
busco que lo entiendan, lo importante es en lo que yo creo y listo, abandonar mis sueños es una vil tontería.
-¡Nadie se interponga en mi camino que entonces no respondo!-
Además y sin presumir, tiene esa capacidad de confianza ante la gente y dar apoyo
moral, psicológico, a veces siento que le robo a
los psicólogos la oportunidad de ayudar quizá por los medios del
conocimiento. Me convenzo a cada minuto que guardo en mi interior a una señora
madura, la que tiene la fortaleza, años vividos de experiencias, sonriente y
feliz, la que se confirma que siempre existen las oportunidades y la que otorga
su cariño y comprensión al vulnerable, quién ayuda y siente la satisfacción de
verles la sonrisa de nuevo, la escrupulosa y amante del arte, una desesperada joven señora de comerse la vida a puños. Eso y tantas cosas más hay en mi laberíntica personalidad
de dos.
A diario hay una guerra constante entre ellas, no hablo de
enfrentamientos ni destrucciones, sino de la efectiva conexión que hay entre
ellas, saben cuando, cómo y con quién actuar de tal o cual forma, el punto
clave es encontrarse en una estabilidad emocional, de ambas claro, lo cual es a
veces impredecible, una se siente bien mientras la otra todo lo contrario, les
da un ataque emocional diferente y es cuando explotan y no hay escapatoria del
perdón.
La identidad es un conjunto de características que nos hacen
ser diferentes ante los demás, cada quien se destaca entre los otros por algo
en lo que tiene mayor capacidad y experiencia, yo no imito ni copio la
personalidad de alguien más, sólo me conservo como lo que soy y lo que seré en
el futuro desconocido.
-¡Vaya vida la mía!-
...

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