martes, 22 de mayo de 2012

Día 11. Las preguntas traicioneras

A veces cuando me pregunto no me respondo, esto porque las respuestas no me pertenecen, pero les doy un poco de consuelo y les abrigo con un poco de resignación. Han encontrado mío su refugio, pobre de las preguntas, yo no vivo de ellas pero a veces me inquietan tanto que confundo su mundo con el mío, son la sombra más temible, la que arrastra sin perdón y te obliga a sentirte cuestionado todo el tiempo, es como una especie de traga-vidas, si te sumerges poquito difícilmente sales de ahí.

Seguir los pasos de un anhelo omnipotente te lleva por el rumbo incierto, es por ello que dejé las preguntas de lado, pues una última pregunta que era tan valiosa para mí, más que todas las joyas del universo o que la vida propia, no fue respondida, ni siquiera rechazada, o burlada, o humillada, o halagada, parece que la lancé a un precipicio y se fue desvaneciendo en lo profundo de la nada.


"...Es la descripción más necia dicha por los versos míos, un romance inexorable, que se demora entre la duda, que se manifiesta con suspiros, de ardientes emociones; es la brisa clandestina que corre entre los ecos moribundos de mis voces silenciadas con ese -te amo- impronunciable."

Otras veces creo que las preguntas son traicioneras, te llevan de la mano por el bosque de las dudas con la intención fingida de ayudar y cuando menos lo piensas o reaccionas ellas te han abandonado con la mezquindad más descarada que se puede tener. Esto me enfurece, no encontrarles su respuesta es lo más desesperante que se puede tener, son tan escurridizas que me hacen sentir ante su dominio la más vulnerable de las personas, no me arrodillo porque jamás agacho la cabeza por alguien pero me torturan las preguntas traicioneras, no critican, ni reclaman, sólo se restriegan sobre uno hasta sentir ansías por preguntar, ¿por qué?,  ¿él?, ¿yo?...

Es una exageración, lo que digo, lo que pienso, lo que creo, lo que siento, que quisiera creer que es una obsesión a su persona, y a su voz, y a sus ojos, y sus manos, y a su cuerpo, y a su aroma y a su todo, y no que un simple y absurdo amor, mejor aún sería un trastorno y sería la respuesta que buscaba, entonces necesitaría con urgencia mi psicoanalista y fin de la historia, todos felices de nuevo, pero esto es tan latente que me lleva en vuelo como el volcán en erupción, como la excitante pasión y la adrenalina de su mirada sobre la mía.

"...Suave murmullo de mi suspirar,
eres como la risa de los pájaros,
aurora incandescente;
mar que se mece entre las rocas,
crepúsculo amenazante; 
luciérnaga cantora,
eres la poesía que me aviva."

De mis voces repito en silencio tu nombre pronunciado.

                                                              I. Goretti. ®



-Yo necia, me atrevo a decirte a ti Romeo, Romeo ¿por qué tú?-

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lunes, 21 de mayo de 2012

Día 10. El ánima de los poetas

En medio de los exámenes y los proyectos universitarios casi finales hay un hueco desesperado que penetra con insistencia en mis más profundos deseos por escribir, es como una especie de ánima desvergonzada que se remolinea por mi todo ser, a la hora que se le antoja, es una gracia encontrarla tan alegre que cuando me siento a escribir se pone de mi lado con la atención más infantil y emotiva que puede tener. A veces la comprendo tanto, carece de la voz que yo con suerte poseo, pero su mudez es alucinante, me sabe manejar a su antojo cuando se trata de escribir, es un juego de ausencias entre los dos, muchos le temen a esas cosas, dicen que son cosas del demonio o del más allá que acá, a mí me parece un asunto divertido, pienso en ocasiones que a lo mejor podría ser el ánima de Mario Benedetti u Octavio Paz, o quién sabe si a lo mejor corro con suerte y es de Alí Chumacero, Sor Juana Inés de la Cruz o de Pablo Neruda, si es de Juan Rulfo, Carlos Monsiváis, o que tal si del buen Jaime Sabines.


-Uno nunca sabe con que sorpresas le depara el destino-

Aún no tengo claro si es hombre o mujer, si es novelista o poeta o las dos, y tampoco he mirado su rostro, no me inquieta mucho, yo creo que por eso me tiene cierto afecto y se le nota muy cómodo con mi nula insistencia por saber quién es. Lo amable de todo esto es que podemos conversar sin problema alguno, aunque no lo hago muy a menudo pues es muy peligroso que me cachen hablando "sola", a mí no me importa pero a él o ella le podría incomodar y lo que menos quiero son escándalos.
Es por ello que he decidido ocultarle a mi querida ánima sin nombre, ni rostro, ni voz, esto que he dejado aquí como antecedente, no quiero que se ofenda, herirla sería lo peor que podría yo hacerle, por eso le trato con cariño aunque con indiferencia a veces, es que he notado que cuando le eres indiferente a alguien, especialmente a una ánima, son como más tercas y te siguen como la sombra, son muy fieles, muy agradecidos.


Todo esto me parece algo monstruoso, pero me hace pensar que la locura es tan bendita y sagrada como el nombre que le ponen a uno desde nacimiento.




-Ni si quiera podría exigirme a mí misma ser cuerda, pues mi locura es más que mi propia cordura-


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sábado, 19 de mayo de 2012

Día 9. Personalidades.

El asombro es un espectáculo capaz de justificar algo ante los demás, todos necesitamos sentirnos en asombro y demostrar que tenemos algo de sensibilidad, a lo cual me parece malo, sentirnos atraídos por algo y "sentirnos" vislumbrados en el acto, sólo para impresionar con el aspecto maravillado me suena a hipocresía (hay excepciones obvio), pero eso es una simple manía mía, considero que las emociones deben ser el reflejo de cada quien, y reconozco que no todos sienten de la misma forma, algunos muy por encima, a otros parece que los aplasta un autobús de la sensibilidad, y otros simplemente no se ven poseídos por las emociones.

Algo dentro de mi poca cordura me inquieta, me cuestiona como a eso de las 2a.m., infringe en mi memoria y busca y rebusca entre los corredizos laberintos alguna explicación a mi forma de ser, no es que sea mala, no, tampoco amarga o irrelevante, la cosa es que mis dos personalidades son completamente opuestas pero con mucho en común (¿incongruente no?), mi primer yo es la persona que tiene sueños, es joven, inmadura,  y es ante los demás una persona como todos, normal.

-Aquí voy de nuevo con mis palabras sin sentido para muchos-

En cambio mi otra yo es al igual soñadora, joven, sensible, en la búsqueda de los dos sueños profesionales y no por avaricia sino porque sé que las Letras han arrasado con mi vida entera, me han personalizado y me saben que tengo ese pequeño toque para remover los corazones de quien los lee, o simplemente es mi locura que me hace ver eso (pero eso es algo de lo que muchos ven imposible para mí), lo cierto es que tengo la convicción de que no creen en mis capacidades y se aferran a que sea lo que estoy estudiando, mi otra pasión la Odontología, pero nadie entendería mis motivos de ser y menos busco que lo entiendan, lo importante es en lo que yo creo y listo, abandonar mis sueños es una vil tontería.

-¡Nadie se interponga en mi camino que entonces no respondo!-

Además y sin presumir, tiene esa capacidad de confianza ante la gente y dar apoyo moral, psicológico, a veces siento que le robo a los psicólogos la oportunidad de ayudar quizá por los medios del conocimiento. Me convenzo a cada minuto que guardo en mi interior a una señora madura, la que tiene la fortaleza, años vividos de experiencias, sonriente y feliz, la que se confirma que siempre existen las oportunidades y la que otorga su cariño y comprensión al vulnerable, quién ayuda y siente la satisfacción de verles la sonrisa de nuevo, la escrupulosa y amante del arte, una desesperada joven señora de comerse la vida a puños. Eso y tantas cosas más hay en mi laberíntica personalidad de dos.

A diario hay una guerra constante entre ellas, no hablo de enfrentamientos ni destrucciones, sino de la efectiva conexión que hay entre ellas, saben cuando, cómo y con quién actuar de tal o cual forma, el punto clave es encontrarse en una estabilidad emocional, de ambas claro, lo cual es a veces impredecible, una se siente bien mientras la otra todo lo contrario, les da un ataque emocional diferente y es cuando explotan y no hay escapatoria del perdón.

La identidad es un conjunto de características que nos hacen ser diferentes ante los demás, cada quien se destaca entre los otros por algo en lo que tiene mayor capacidad y experiencia, yo no imito ni copio la personalidad de alguien más, sólo me conservo como lo que soy y lo que seré en el futuro desconocido.


-¡Vaya vida la mía!-
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