jueves, 14 de junio de 2012

Día 18. La vida misma.

Me comprometí a no encontrarle significados carentes a las cosas verdaderamente hermosas, y es que últimamente me encuentro con la vida misma.
El alma se me escapa por los poros y por la sangre y por las voces, irradio enamoramiento por doquier, ¿a caso?, mi corazón, ¡oh! mi amado corazón latente estalla como volcanes furiosos que se esmeran por sentirse fuego, fuego sobre el pecho que escoge como sabana la libertad de la piel erizada, se admira en mi pecho incandescentes luces por este sentimiento tan suave como el suspiro de mis murmullos; al amor de mi vida le debo el amor más puro.

Se me juntaron las risas de las tardes y los asombros del destino incierto que se van construyendo dentro de mi abrazo, con el encanto de ver volar las penas que sollozan en su seno como invalidas y frágiles, pues marcharon sus dudas despavoridas aquella noche de segundos moribundos, lejos, lejos de mi vista se apartaron, y mostraron su horizonte renunciado, sus vulnerables quejidos me fueron ajenos; soñaba tanto la ocasión de gritarle al orgullo y la estupidez que entorpece y destruye, la sinceridad que mis ojos se despojaron del temor y de las rotundas miradas de sueños quebradizos. La vida misma es más que dos palabras unidas en una oración, es más de lo que mis labios pueden pronunciar sacando conclusiones, es la vida misma de cada quien.


-Define tu vida misma que yo ya tengo la mía-


Ahora, vienen a mi mente tantas cosas que se cuestionan muy dentro de mí, y piensan y se enciman unas en otras, se enredan y se observan, luego se tocan unas con otras y se empapan, se encienden en su rubor de cariñosas, me parecen coquetas y emocionadas que aparentan seriedad en sus rostros misteriosos, y en el mapa de sus tesoros escondidos secretean sus historias de amor.
Las cosas de la vida misma me parecen indiscutibles, inamovibles y sin significados vagos ni aproximados, simplemente me remueven momentos extraordinarios que me hacen creer que lo vivido de mi vida ha sido tan exacto y veraz, ha sido puesta en escena para que por mi propia carne las viva con la mejor de mis promesas de que amaré sin imaginarme cuán eterno o etéreo será.


-Romeo, que dulce me sabe tu nombre, déjame ver tu rostro una vez más y abrázame fuertemente que te extraño bien bonito-






Júrame amor, y yo te juro entrega y mi vida misma.





martes, 12 de junio de 2012

Poema Clausurado

Si no crees que eres apto para leer un poco más de literatura con erotismo más marcado te recomiendo que no prosigas si no quieres encontrar algo que no sea cómodo para tus ojos y tu criterio. En cambio si eres amante de la poesía libre te ofrezco este poema como uno más de mis placeres poéticos.





A pesar del tiempo amenazante de nuestras manos corroídas
que se van apretujando como si fueran relojes jubilados de existencia,
queda la excitación de nuestros cuerpos que sirven de rebeldía clausurada.

Y hurgamos entre los vientres del viento que se escapan del crepúsculo,
advirtiendo la lozanía más ferviente que pudiera existir ante nosotros
como incesantes juegos secuenciales, formando laberintos.


Hay que esconderle una sola palabra al grito insistente,
-el silencio-, que con bravura consigue reventar el asilo de tus piernas
y convertirnos en una fiesta de pieles confundidas y entremezcladas en la luz.
Hay que reclamarle a la alborada que nos descubre inquietos y somnolientos
mientras lanzamos un último latido que se acostumbre a amanecer
en la desnudez que se aproxima sin permiso de los dos.


Y encontremos de nuevo la melodía que se acomoda
y se enamora del misterio que se esconde entre las sabanas
atravesando el brillo de tu piel que se abre hasta el rincón que yo soñé.

A pesar de fragmentarnos y deslizarnos por la entrepierna del placer
que se derrite quieta y lujuriosa, que se guarda los secretos
por ésta rebeldía clausurada que no advierte.


Rebeldía Clausurada/ I. Goretti. ®



jueves, 7 de junio de 2012

Día 17. Señales de un pasado.



Las alas de mi pluma fueron escogidas para emprender su vuelo y situarse en la marea de sus ojos, fue mágico encontrarnos ahí, cuando las rocas a lo lejos con sonrisas jubilosas miraban por doquier esperando a que soltara la primera estrofa, incluso había una parvada en escena, quietas todas las aves sin el parpadeo de sus aletas esplendorosas. Había un revoloteo gigantesco que de pronto se generó un extraño temor, se produjo una conspiración en los cielos, al segundo de rendirse las piernas de mi voz se encendió la flama incoherente que recibió una esperanza de ser indestructiblemente feliz al alzarnos las vidas en el bolsillo y soplarle un adiós al silencio desgarrado.


Confíe ciegamente en los ojos enmarcados que se contemplaban a kilómetros del alba, era la sentencia de un amor equivocado y vertiginoso, pero un barranco se encargó del trabajo más difícil, sujetó al dolor y a la tristeza y los empujó con la fuerza merecida, arrojandoles como sobras de la vida insulsa con la rápida y desesperada ilusión de verse de nuevo ahí, estable.


Los fantasmas del pasado se apretujaron en el acto de evaporarse nuestros latidos en forma de señales, esperaba con ansias aplaudir en favor de la sonrisa; me fue bien alinear los cabos que no estaban en su lugar,  mandé por un caño al miedo y al dolor, desprendí la emoción pasajera que me llevó por un hoyo negro y me devolvió de un tirón por un remolino; con ello, llegaron señales de armonía y estabilidad. Me jugué las cartas más fuertes y perdí una sola cosa, pero gané un horizonte lleno con aroma, sabor y vista de felicidad.


Me encontré de nuevo con el vuelo de la pluma y le elegí la mejor escena de la vida "escribirle algo a la persona que fue responsable de convertir en aves mis palabras, luego dedicárselo y marcharse antes de verse llover los ojos".


"SEÑALES DE UN PASADO"
I. Goretti. ®




* Él fue la mejor de las señales, por él comprendí el valor de las caídas, recibí la oportunidad de subir un nuevo peldaño con su dulce sonrisa y mirada misteriosa, me convertí en la tinta para bajarle estrellas como lo haría  un caballero, bailé mi baile, canté mi canto, le adorné alegrías y dediqué casi dos años a la construcción de un puente para que fuese más sencillo llegar a la felicidad de ambos, pero en el fondo esperé entre laberintos, me senté a verle con tanta pasión y até el pie a la espera incierta. Él, gracias a él por fin solté las alas, me elevé en las alturas y le dejé una nota donde firmaba una despedida, ahora le dedico mi día porque gracias a él gané mejores cosas, gané más vida y más poesía.


Romeo*


Coincidir algún otro día sería otra buena señal, porque ya no dueles ni aquí ni allá.
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