miércoles, 27 de junio de 2012

Día 22. Noches de espera.

Me fui convirtiendo en algo cotidiano de lo cual me aburrí con el pasar de los días, pronto sentí que algo no estaba bien, o a lo mejor mi inspiración decayó sin razón, o quizás fue el sinsabor de los últimos días  que me robaron por un momento. Pero ¿por qué olvidar mi espacio donde no se nos juzga la libertad del habla? 


Sólo me siento a esperar la noche con una frase que huye de los pensamientos más temerosos por mi sangre fría y persistente, después de una huida sin respuesta en mi dulce Mayo, sin palabra, sin nada; sin una despedida reciproca.
Sólo me despierto cuando se me agotan las horas nocturnas en la pesadez de la cama, no es el colchón incomodo, es la insolencia del silencio que me busca y me observa con esa rebeldía tan abrumadora que prefiero desvanecer con el sonido insistente de mi pequeño ventilador.


A lo mejor es el calor quien a veces últimamente me roba un sueño tranquilo, no, yo insisto en que es algo más que un simple silencio lo que me despierta en horas irracionales, aunque no buscaré respuestas vagas a mis sucesos extraños. No me gustaría pensar que es él quien viene a visitarme cada noche a mis sueños con él, no quiero imaginarme que sea verdad, y para tener más certeza de ello debería preguntárselo, mínimo por teléfono, pero ¡NO!, no intentaré otra de mis muchas escenas del mentado "te extraño", mejor me pongo a esperar la noche con ésta pequeña frase de arrullo y finjo un autentico sueño dibujado en mis ojos clandestinos.


"Cuán frágil es la noche cuando el cielo llora y no existe abrigo para sus llantos gélidos."
  I. Goretti.



Elogio al silencio mundano
Y se nos despoblará poco a poco el pensamiento
con este préstamo del tiempo que fue utilizado
para filmar nuestras vidas cruzadas.

Y se nos irá acabando el motivo de olvidarnos,
pero jamás de seguir como escribanos.

Y se nos escaparán las oportunidades que tuvimos
cuando estuvimos a la altura de la mirada
y detuvimos el tiempo para que fuese nuestro cómplice.

Y será un elogio el efímero silencio mundano
que guardo en mis trotes de ausencia resucitada.

Y serán las antologías que escriba como despiadada
cuando en mis brazos se derrumbe
el último deseo de abrazarte y sentir tu cercanía.

Pero, sólo será mío ese fervor de apretujar con pasión
i
n
e
x
p
l
i
c
a
b
l
e
esa duda que engendraste en mis nostalgias
cuando parecía extinguirse la palabra
A
         M
                  O
                          R
                                de mi vocabulario.
I. Goretti.


-¡Caray! cómo la palabra se vuelve suya y mía y se menciona por sí sola como si fuese tan sólo el deseo cumplido de su cada día-


jueves, 21 de junio de 2012

Día 21. Alquilar tu Corazón.



Podría escribir los versos más hermosos que jamás se hayan escrito y ser la poeta más famosa de los tiempos, podría acaso ser la mortal que te jure amor eterno y te llene de regalos la vida entera, cuánto no lo haría por el amor tan apasionado que te tengo, pero me reservo todo eso, me reservo tantas cosas que me encantaría aclamarte con el pecho abierto y entregado, traficar en tu boca lo cautivo de mis deseos vendidos, o decorarle a tu otoño mi primavera, y trazarnos fugaces en los amaneceres del olimpo, con la sentencia de mil palabras censuradas por nuestros cabellos descubiertos y por estos labios incandescentes que pueden descifrar el irrevocable atardecer de tus perfumados latidos.

Y evocarnos en el adagio que nos pertenece, como si fuéramos una esquizofrenia de sonrisas mágicas, acariciando el mar con sus olas decoradas en la noche que se van acomodando en el silencio de tu pecho insólito, hasta agotarnos las extremidades del alba en la incansable lucha del delirio que me causas.

Podría yo, convertirme en el elixir que corra por tu ser, rechazar el olvido como el perpetuo y único guardián de la amarga despedida que nos alcanza a deshora, o borrar de tu memoria aquellas sombrías agonías que reinaron en algunos momentos de la vida arrastrándote por los abismos de la soledad, y curar las tristezas que se acomodaron en tu rostro descompuesto y maltratado cuando todo parecía derrumbarse. Desbocarnos en la fantasía devoradora con ímpetu, desordenando el pasado de la pena que sujetaba recuerdos opacos, con caricias moribundas, ademanes sutiles que descubran los rincones más inexpertos de la noche, prometiendo el revestimiento del esqueleto inerte.

Y condenarnos a la inspiración entre la bruma de tus labios, embriagarnos de felicidad y fundirnos sin compasión, detrás de aquel  espejo que nos mira y nos imita, imaginando en los reflejos el disfrute del necio revoltijo de sabores consumidos que se mezclaban con austeridad en tus manos.

Pero se me escapa el aliento, y puede que no entiendas, pero no me conformo con alquilar tu corazón, tenerte como mi colección y cuidar del trofeo más preciado y observarlo por lunas y lunas en ausencia, prefiero por una sola vez tomar prestada tu noche y re-inventarnos juntos como el eslabón de nuestros poros que jurasen un pacto de tiempo sin tiempo, de reconstrucción de pieles que gritan ser caricia, pero prefiero más la espera que jamas tenerte, prefiero tu amor irrevocable, tu amor en años, que sólo un día de inciertas miradas amorosas, te prefiero a ti que al deseo de la condena.


 A mi Romeo.




martes, 19 de junio de 2012

Día 20. Recuerdo Vivo.


Hablando con una amiga muy querida comprendí tanto de mis inquietudes y esos dilemas con los que me la juego hasta el fin, al momento se desplomaron mis lágrimas voraces por doquier, mi rostro se convirtió en una fuente donde corrían y corrían sus aguas de llanto. Era algo hermoso, me veía inundada por mis diluvios de llanto, una cosa grandiosa, para mí, claro.

Y es que soy una persona verdaderamente sentimental, me conmuevo tanto, me conmociono, me fascino, me envuelvo por los fuertes sentimientos y soy sensible a mucho. Por eso es que lloro con facilidad pero no siempre por tristeza o dolor, sino por otros sentires de la vida, repito, no había comparación alguna ante tal espectáculo rebelde mío.
Fue entonces que recordé a mi maravilloso Romeo, me di cuenta que mantengo aún el recuerdo vivo, ella, mi amiga con quien conversaba a solas de pantalla a pantalla me lo hizo ver, y hago una cita a sus palabras pero con el nombre clausurado debido al misterio con que cuento.

Elvia: Para mí, Romeo debe ser en tu vida ese bonito recuerdo de una persona que no te hizo daño, que disfrutaste cada momento con él, cada palabra, cada sensación.

Y sí, acertó exactamente a todo, que coincidencias, vaya mujer que tengo por amiga, es encantadora y juro por lo más sagrado que todos en esta vida deberíamos tener a alguien así a nuestro lado, lo más curioso aquí es que ella está lejos de mí, lejos a kilómetros de mi tierra querida y después de todo tenemos tanto en común, la diferencia de edades no es un impedimento, al contrario, creo que le da más sentido a una bonita amistad y me siento tan dichosa y afortunada de que en esta vida aún hay gente buena como ella.
En verdad que yo diría que es como mi doble ángel que está a mi lado y me llena de su sabiduría y me enseña a seguir sonriendo cuando no puedo, ella que sin conocerme personalmente me sabe y me conoce tanto.

Con dedicatoria a ti,
mi querida amiga, Elvia.



Y vuelvo a mi dulce recuerdo vivo, ¡oh! mi dulce y bello Romeo, he vuelto a pensar que contigo no perdí, que sólo el tiempo será mi mejor aliado, que serás tú, siempre esa luz de mi vida, sueño de mi insomnio, musa de mis versos, anhelo de cada día, hombre de mis silencios, volcán de mis voces latentes y de cada suspiro enardecido, la pasión más vacilada, la sorda sensación de latidos compulsivos, así como tú y yo nos describimos desde que supimos que las emociones nos delataban las miradas.Dulce amor de mis pensamientos, a quien puedo abrazar cada noche entre la almohada cuando me falta la sabana de tu cuerpo, ese caballero que construye con besos ficticios el destino que nos contiene y que sin conocerlo sabemos que nos une, esa, la única verdad que poseo entre cada poro de mi piel, a quien quisiera mostrarle el final de las olas en un poema de amor volcado sobre los crepúsculos de otoño.
Y que no cuestionen ni molesten, pues sólo tú sabes bien lo que te amo, y que me callen o me prohíban, pero nunca me robarán lo que fuiste, la más bella ilusión que amé, o amo, por el tiempo que me reste en mi vivir, que no fuera por ti, siempre te pertenecí amado Romeo. ¿No me cansaré a caso de amarle con tanta locura mía en este mundo incierto y confuso?

-"Conocerte fue mi suerte, amarte es un placer"-


Y a mi querido Romeo,
dueño de mis implacables e inexorables ilusiones necias.