Con ímpetu de dama, de estudiante, me siento, me relajo, respiro hondo y escribo detenidamente, cada una de las palabras son contempladas, reflexionadas, acertadas una a una, me he acelerado un poco y comienzo a sentirme un poco desconsiderada de la inspiración, de pronto me tomó por sorpresa eso del temor porque se marche para siempre, siento que abuso de ella, no reniega ni reclama, al contrario se nota muy radiante porque se ve contenta, o al menos así me dice que se siente, pero no quiero que por culpa de mi demasía puedo causarle aturdimiento o aburrimiento o intolerancia.
No pretendo que me juzguen de locura extrema (aunque así sea) pero no quiero entender, no pretendo comprender el motivo de escribir, sólo escribo porque sí, porque me lo pide la necesidad, porque la terquedad me conmueve y siento un indescriptible placer que se palpa no con las manos ni con los ojos, se palpa con la sangre que corre con la fuerza más sobrenatural por todo el cuerpo, escribo por que algo dentro de mí, muy en lo oscuro e intocable me incita a hacerlo, porque a veces me inunda el llanto o la melancolía y soy esclava de los sentimientos, así como de mí misma, esclava de la escritura y de todo lo que soy y seré. Porque la belleza de la demencia es intachable y me enamoro constantemente de la vida y del poder que ejercen sobre mí cada una de las palabras.
Y muchos me dicen y me insisten, ¿por qué estudias una Carrera que no va con lo que te gusta?, es tan fácil responder, pocos son los que se aventuran definitivamente a lo que les gusta, yo no me aventuré con Letras, pensarán que fue una oportunidad única, pero yo lo veo de otra manera, no lo hice porque me aventuré en otra Carrera, ésta que también me llena de tanta satisfacción y que más que gusto es amor, estoy enamorada de dos muchachas, ESPEREN ESPEREN, no piensen cosas que no, esas muchachas son Letras y Odontología, mis dos grandes amores, ninguna me abandona ni me rechaza, son encantadoras, me sorprenden y juran lealtad reciproca.
Habrá un momento en el que alguna de las dos sienta engaño u olvido, y creo que no debo pensar en ese día, pero llegará y me tendré que poner a conversar con ambas muchachas y explicarles las circunstancias, una debe ser más paciente que la otra, o ambas por igual, no te auto-engañes, no estropees tu felicidad y aclara todo.

A lo mejor no soy la única, metida en ésta situación, no es tan fácil sobrellevarlo pues tarde o temprano todo podría salir mal, es cómo el amor, debes decidirte por uno nomas porque hieres a dos no a uno, pero en este caso hay más chance de elegir a dos, saben esperar cómo yo, sé los tiempos de cada una, y ellas me comprenden, son amables y me apoyan.
-¿Qué sería yo sin una de ellas?-
No te desesperes si el mundo se te viene encima porque te alejas de algo que amas tanto porque haces otra cosa con el mismo amor; el tiempo es vida y si no vives la vida ¿qué caso tiene contar el tiempo?
-Ésta felicidad que se me desborda lleva mi nombre y el de ellas ¡¡¡Viva el tiempo, viva la dicha de la poesía y la odontología!!!-
(ahora sí, burlense de mi locura)


