viernes, 24 de agosto de 2012

Día 37. Buenas nuevas.


Parece como si la tierra me hubiese tragado, pero no, no es así, las cosas han salido maravillosamente, ha sido ésta una semana fantástica y repleta de cosa por hacer, regreso a la universidad, compra de cuadernos, materiales para la carrera, pendientes y más pendientes, en fin, una gran semana, comenzando por los nuevos compañeros, los ya conocidos y tan extrañados, por los maestros nuevos, el ambiente... Todo, todo es una magia total, nada me hace más feliz que volver a las actividades que día con día te hacen crecer, madurar, aprender.

Me ha pasado mucho que dicen que soy muy seria, seria algo así como tímida, más los que no me conocen, claro, pero pienso yo que se equivocan rotundamente, aunque es mejor que me conozcan así con "seriedad" a que me descubran en medio de una vagancia de niños o algún momento de locura total donde no hay quien me detenga, ni el diablo mismo (jajaja).

Los fines de semana serán un poco más "light", pienso y creo o creo y pienso, que será adecuado escribir alguna buena nota cada fin de semana, proyectarles alguna buena nueva, o algún tema que cruce por mi alocada mente de-mente.

-Los libros me esperan, las tareas y demás, también, yo muy feliz atiendo cada libro que me pide ser leído. ¡YUPI!-

Sin más por el momento, dejo mis saludos.




miércoles, 15 de agosto de 2012

Día 36. A un paso de la verdad.

En ocasiones llegué a preguntarme, ¿cuál, cuál es el propósito de esta vida tan desconocida pero a la vez tan placentera que estoy teniendo?  y vaya que de vez en cuando lo sigo haciendo, la cuestión es que cuando me levanto de un tiempo para acá todo es tan distinto, tan cambiado, amanezco con otro aspecto, con otro rostro, todos los días muy distintos, a veces con ese rostro de duda o de risa, de lloro o de incongruencia, a veces de desconcierto o de alegría todos los días. Descubrí que las vivencias que han surgido últimamente ya no son coincidencias, comprendí que tienen un fin, y podría producir un derrumbe en todo esto si continuara hablando de tal forma, pero la realidad es que me encuentro a un paso de la verdad, a un paso de poner nombre a todos los hechos "extraños" "anormales" que a mi alrededor se han formado día a día. Y pareciera que es una locura, al principio lo creía pero no lo fue, una persona cercana y lejana a la vez me hizo reafirmar lo que me ocurre con sus mismas palabras mías, era una coincidencia, pero no lo era, ni mentira tampoco pudo serlo, pero nuestras generaciones se han juntado en este camino para llegar a una misma verdad, a una misma misión, la felicidad compartida.

Lo único que sé es que este cambio está generando grandes cosas, una de ellas la razón de estar aquí, la única razón de saber a qué vine a este pedazo de tierra que me fue otorgado, la única y más valiosa razón de vivir en la búsqueda de todo lo bueno.
El miedo, la pena, el lloro, el lamento, la tristeza, todo aquello apagado y sin color va saliendo de mis pasos, voy marcando una línea opuesta a todo esto, simplemente se va formando una diferencia grande, una diferencia que atraje a la vida mía.

-Estoy a un paso de la verdad, ¿y tú?-

¡Saludos amigos fronterizos!


sábado, 11 de agosto de 2012

Día 35. La permanencia de la tierra.

Nos sentamos en este paraíso de fértiles rocíos esperando a que el viento se arrojara con su rugido tibio, mientras la tierra de nuestra patria se desbordaba de sus días amedrentados.

La desesperación nula se convertía en añicos y mis deseos por anidar un chapucero en cada silencio engendrado por mis manos se desvanecían de poco en poco.

Nos esperamos vacilantes, encandilados por la desesperanza, desfilando miradas oportunas y coquetas, nos aferramos a la permanencia de la tierra que se desenvolvía con dureza, que simbolizaba la metáfora de nuestro engañado pensamiento.

Y cada vez que quisimos ser aves, como por sospecha de la escrupulosa alborada, nos acomodamos arrinconados en el sol de la noche, aflojando la virtud de la desnuda cascara que recubría nuestros cuerpos sin espectro, con la forma viva, incandescente, quemante.

Era nuestra apariencia, con ademanes intranquilos que rebasaba los instintos en las fronteras de nuestras cejas amenazantes, bajo el pudor de la ropa interior que se levantaba por la excitación, delicada, retorcida por la entrepierna, juguetona, erizada. 

Y a veces cuando el decoro de la revelación se entrometía por el temor y el llanto, afligido el reproche, nos arrojamos en la inevitable agalla para ser la permanencia de nuestra tierra en el molde de cada cuerpo soñador, loco, nutrido y gustoso por el amor que circulaba como petroleo por las venas fervientes, espaciosas y caprichosas.  

Agotando la solitaria decencia nos acogimos en las palabras de querer ser, de no evadir el gozo y enamorarse del interior puro y entregado que con anhelo se construía cuando nos habitamos el uno por el otro. 

I. Goretti.®