jueves, 19 de julio de 2012

Día 30. Especialmente Tuya.

PIEL DE ARENA
En ocasiones, hubo llantos en los recovecos del fértil acantilado donde un eco pronunciaba el prestigio de su nombre, ofrecía la ruptura de un humilde bosquejo con la mirada mansa de él.

Con la impertinente coreografía que translucía en los recónditos ojos de su alcoba, decidí convertir mi cuerpo en arena, me desterré del bramido humedecido por los guardianes de la noche, renuncié a la esencia, a la personalidad del cuerpo curvado, para convertirme en la blandura de la sed que llegase hasta su vientre en forma de lluvia  llevada por el viento, y jugar con el silencio, merodear por los latidos suyos y desvestir la contemplación huérfana que se quedaba pobre, pobre de pasión.

Crujían las veladoras en la calma de la noche, el miedo reflejado se desvanecía con las heridas del aliento entristecido, se apagaba la iluminada luz de la luna casi clara, y encontré en su horma un estuche entreabierto que buscaba el horizonte valiente de alguien. Era un fantasma indestructible, dolor, profano de la soledad, desbordante escena quimérica del soldado derrotado.

-¡Incendio en su pasado!-

Mis pasos le pronunciaban con delicadeza, no soy el aire que derrama silencios feroces; soy el silencio que vaga por el viento, yo soy el chapucero mágico que buscan tus brazos. Sujeté el reloj que leía una trova, su afonía suspendió los polvos cósmicos que se convertían en alas de un cielo derramado por la ferocidad de sus olas, eramos una tranquila hoguera de carne y sangre, arena por doquier, relámpagos, era mi aire sentenciado, sosteniendo las partículas de piel que tomaban su rumbo, mi polvorienta escena de melodías congruentes eran su aserrín de cada día; fuimos llanura del beso, y el inmaculado desierto de sus manos retornaba por la felicidad de nuestros ojos, esclarecimos junto a la aurora con el trueno de los pájaros, revoloteamos como gaviotas y trazamos una historia de la calle.

Doblegamos la dureza del corazón, el rompimiento del orgullo nos compuso un verso donde pudiéramos encontrar el nido de la piel que nos escavara silencios mórbidos, que nos acechará en la cristalina felicidad del crepitar de nuestro ser. 

I. Goretti. ®


Guardé la nota de este día, pues va dirigida a una persona que cumplirá años muy pronto, pero sería demasiado imprudente hacerla el mismísimo día, por razones muchas.

Desearía gritar tu nombre
con la misma delicadeza que grita el silencio un te quiero en tu nombre.

Especialmente tuya,
Culpable de mis silencios de cada día.


M.A.O. ~

miércoles, 18 de julio de 2012

Conversando con una Estudiante.

Con ímpetu de dama, de estudiante, me siento, me relajo, respiro hondo y escribo detenidamente, cada una de las palabras son contempladas, reflexionadas, acertadas una a una, me he acelerado un poco y comienzo a sentirme un poco desconsiderada de la inspiración, de pronto me tomó por sorpresa eso del temor porque se marche para siempre, siento que abuso de ella, no reniega ni reclama, al contrario se nota muy radiante porque se ve contenta, o al menos así me dice que se siente, pero no quiero que por culpa de mi demasía puedo causarle aturdimiento o aburrimiento o intolerancia.

No pretendo que me juzguen de locura extrema (aunque así sea) pero no quiero entender, no pretendo comprender el motivo de escribir, sólo escribo porque sí, porque me lo pide la necesidad, porque la terquedad me conmueve y siento un indescriptible placer que se palpa no con las manos ni con los ojos, se palpa con la sangre que corre con la fuerza más sobrenatural por todo el cuerpo, escribo por que algo dentro de mí, muy en lo oscuro e intocable me incita a hacerlo, porque a veces me inunda el llanto o la melancolía y soy esclava de los sentimientos, así como de mí misma, esclava de la escritura y de todo lo que soy y seré. Porque la belleza de la demencia es intachable y me enamoro constantemente de la vida y del poder que ejercen sobre mí cada una de las palabras.

Y muchos me dicen y me insisten, ¿por qué estudias una Carrera que no va con lo que te gusta?, es tan fácil responder, pocos son los que se aventuran definitivamente a lo que les gusta, yo no me aventuré con Letras, pensarán que fue una oportunidad única, pero yo lo veo de otra manera, no lo hice porque me aventuré en otra Carrera, ésta que también me llena de tanta satisfacción y que más que gusto es amor, estoy enamorada de dos muchachas, ESPEREN ESPEREN, no piensen cosas que no, esas muchachas son Letras y Odontología, mis dos grandes amores, ninguna me abandona ni me rechaza, son encantadoras, me sorprenden y juran lealtad reciproca. 

Habrá un momento en el que alguna de las dos sienta engaño u olvido, y creo que no debo pensar en ese día, pero llegará y me tendré que poner a conversar con ambas muchachas y explicarles las circunstancias, una debe ser más paciente que la otra, o ambas por igual, no te auto-engañes, no estropees tu felicidad y aclara todo.



A lo mejor no soy la única, metida en ésta situación, no es tan fácil sobrellevarlo pues tarde o temprano todo podría salir mal, es cómo el amor, debes decidirte por uno nomas porque hieres a dos no a uno, pero en este caso hay más chance de elegir a dos, saben esperar cómo yo, sé los tiempos de cada una, y ellas me comprenden, son amables y me apoyan. 

-¿Qué sería yo sin una de ellas?-

No te desesperes si el mundo se te viene encima porque te alejas de algo que amas tanto porque haces otra cosa con el mismo amor; el tiempo es vida y si no vives la vida ¿qué caso tiene contar el tiempo?

-Ésta felicidad que se me desborda lleva mi nombre y el de ellas ¡¡¡Viva el tiempo, viva la dicha de la poesía y la odontología!!!-
(ahora sí, burlense de mi  locura)





*Esta nota ha quedado con tono más personal, más de mí, menos ficción o romanticismo, queda resguardado entre los ojos que se dirijan con éste yo. Que nadie hable, que todos callen y sólo al término una sonrisa les dibuje.


martes, 17 de julio de 2012

Historias Paralelas.

Espuma corroída en los corazones extraños que se fugaron por el azulado espesor de las nubes manchadas/ ensangrentadas las malicias aterradas por la esperanza crucificada en la desilusión del paupérrimo paisaje.

Palomas blancas, con los brazos sobre el tejado, veo yo, brillan, se enredan en un rayo de luz/ han soñado que dejan sus huellas incendiadas, se ríen, y se van.

Respiras en un vibrar de soledad, guardianes del consuelo, gritan, braman, aúllan en el viento, se lo comen/ mueren en su vientre, resuenan cómo rayo, chamuscan las lunas que se observan, sin color, sin gris.

El reo suplica, cabrón, chilla, se burla del guardia, teme, calla, estremece las tripas de su hambre y se tira/ fallece la templada oscuridad de las suplicas oxidadas.

Hormigas en el aire del arco iris solar, vuelven en el recuerdo de una melodía, compongo el poema breve/ me baño en su tono de niña, quiero en el bus un asiento, cuerpo del insomnio, es lo que todo pido, café.

Relámpagos burlescos, inequívocos y chistosos, asesinos de la hoguera, han llorado un fragmento de dolor/ alegría de la voz mezclada con mar de luna, en lo fugaz del amparo solitario de las estrellas.

Una desgracia, ¡Ay mi vida!, no te culpo, no dudo, temo si te pierdo, amor del alba volátil, ¡Ay mi vida!/ no te vayas, no, no, morirme en el ayer de frente y sin tus pasos.

Noche de New York con rock and roll, vino tinto despierto, envuelto en un cuadro sin color, festeja/ a destiempo en las noches de la puerta al amanecer, vuelo nocturno en el otoño de Enero.

Y un día más, en Diciembre, sembramos cerezos, arrancamos girasoles y envolvemos gardenias/ pechos monumentales translucen con su sol muy puesto, nadie sabe si es la dama del astro rey de la luz.

Mezclemos las ironías, los despechos, los engaños, enterremos sus lujurias, putas, ¡a la horca!/ el mudo clama con alaridos y despierta el rincón de la piel moribunda.

Mea el perro, brilla la avenida en el mar agonizante, quebrantando en sus olas los amantes en el horizonte lejos/ y rompen en fulminante gemido la vida silenciada, anunciada.

Una lápida, una casa, un reloj, una lágrima, hubo nada en todo, cayeron platos, vasos, entierros del recuerdo/  transitamos la inmadurez de la mañana y clausuramos el latido con el FIN.

I. Goretti. ®