Confesiones:
1. En algún momento y por razones inexplicables coincidí con un extraño blog que sedujo mis pensamientos (literalmente), leí un poco, despacio, con entusiasmo y con ganas de leer algo verdaderamente bueno; tener sus palabras frente a mis ojos bastó para sentirme presa de aquella grandeza de letras que corrían al par, me detuve un poco y tomé cartas en el asunto, dentro de muy poco ya había leído todos sus escritos electrónicos, pero faltaba algo más, no ese algo de aquel individuo ajeno a mí, sino algo de mi, algo mío, de mi pertenencia, que fuera la clave a mis exigencias de siempre, de la incansable y la que quiere más.
2. No me pertenece el conformismo, más bien, me conduzco por el camino ancho, largo, el que me da aún más de lo que siempre espero, de pura casualidad suelo ser barbara con mi búsqueda diaria entre la ironía y la curiosidad que merodea en mi mirada de credibilidad y sensatez, pero nunca juego a saber más que otros, es mejor ser inteligente y actuar con calidad propia y sin inmadureces.
3. Ese sabroso deleite que tuvieron mis apenas ojos del mencionado blog, quisieron sentirse éter, quisieron rozar el continente de mis paraderos desconocidos y aún sin final feliz, quisieron hacer propia la carne de nuestra vida en ese pedazo de tierra que se nos fue otorgado por tiempo indeterminado (sabido por nosotros), con nombre y apellidos, hasta por fin llegar a la meta, con los sueños alcanzados y nunca vanos de haberlos intentado, quisieron ser desgastados como un par de zapatos. Le agradezco a esa persona extraña, por prestarme su idea y devolverle con mi sonrisa y letras propias.
4. Me vi obligada a acatar las decisiones de mi razón, era justo que ella tuviera su espacio personal, y lo tuvo, le obsequié mis puños y un poco de sudor para verla feliz, era lo más que podía hacer después de tanto drama que le metí con mis proyectos, con estos afanes de escribir, escribir, escribir libros, con mis emociones alteradas, con ese esfuerzo y dedicación de universitaria, con ésta piel que no se cansa, con ese amor ingrato que me orilló a decisiones nefastas y que sueño en secreto con algo no muy lejano y duradero.
5. Mi cansancio se triplicó en mis voces sin ruido, el reloj me alcanzó a las dos y treinta de la mañana y no deseaba detener de parpadear por ningún motivo, aunque es necesario frenar a veces un vicio, no siempre se ganará la batalla, ésta vez me ganó la conciencia, los estudios universitarios me ruegan una vez más, me imploran con ojos llorones y los ignoro con tal ruindad y descaro, pero al final me arrepiento y le pido disculpas a esos libros que me lloran, a esos libros que a fin de cuentas amo con mi sangre de poeta y futura profesionista de la salud (polos opuestos los míos).
6. No hay quién despeine el mar de mis ojos, el motivo es que mis motivos no alcanzan a ser saciados por la pluma, ni por el papel o la pared, ni por lo corto que parecen mis años vividos, al menos tengo un techo que me socorre y un pan que me robe el aliento.
7. Hay renglones sin destino y sin dueño.
8. Es mejor poner olvido que dejar la firma, así no me buscan y me encierran entre cuatro paredes.
9. Necesito un té y un apagón, de otra forma no me marcho.
10. Mi libertad quedó entre lineas y decidí ponerle nombre, con la intención de verla bonita; no hay sensación más grata que saberlo lejos de mi vida aunque cerca al mismo tiempo.
-¡Hombre!, ¿qué me diste que no te esfumo de mi vida?-
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