miércoles, 9 de mayo de 2012

Día 2. ¿A quién se le ocurrió inventar enamorarse?



Me supuse que sería un día agitado, somnoliento, aburrido, pero el autobús me dijo lo contrario, el día estaba a mi favor, mochila no pesada, maletín de instrumental odontológico, al parecer la gente se quedó dormida y se les hizo tarde.

-Ojalá así fuese de Lunes a Viernes-

Modo automático, un pie tras otro pie, con 4 horas no basta para cubrir el sueño necesario, compras, sudor mañanero y subir escaleras del edificio de la universidad tres pisos y escalones empinados, hasta parece un cerro y no escalones.

-¡QUÉ AGOTADOR!-

Me aflige la idea de que hay personas a las que le caigo mal, detesto la hipocresía o la conveniencia, no me considero una mala persona, aunque por alguna razón parece que me piden a gritos que lo sea. Con el tiempo noto el cambio en las personas y hasta el tono de voz cambia y claro...

-¡BINGO! malas caras a la vista-

La verdad no sé si es envidia o qué, no tengo que presumir, más que la educación que me heredaron mis padres desde antes de nacer (jaja), digamos que a lo mejor soy yo y mis especulaciones y al rato resulta que tómala que sí;
el punto es que la biblia LATARJET me espera con ansias (sarcasmo), los asuntos amorosos jamás se terminan y son más enredosos que mi propio cabello.


-¡Vaya persona a la que se le ocurrió inventar enamorarse!-

...



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