Esa fue la ingeniosa pregunta que mi mejor amiga me hizo hoy en horas inusuales (2a.m.), quería saber mi opinión, a lo mejor busca hacer una comparación de respuestas, o me retó con algo que nadie jamás me había cuestionado, ni yo misma, o simplemente quiere conocer mi profundidad como lo que yo sé que soy por muchas razones, una Poeta.
Pues bien, esta pregunta me lleva a varias respuestas, primero, se podría decir que para ser un gran poeta hay que leer poesía, entenderla, escribirla, seguir leyéndola, escribirla, pulirla, darla a conocer, seguir escribiendo, nunca dejarla de lado. Sin embargo, segundo, hay que ser conocedor y buen crítico, convertirse en un maníaco come poesía (estoy exagerando un poco). Y tercero, se puede lograr estudiando, nutrirse con conocimientos para conseguirlo. Ahora, dejemos las respuestas que a lo mejor la mayoría conoce por propia y mera convicción.
La poesía comienza desde que uno nace, sí, o mucho antes, para escribirla uno nace con esa chispa sin que se sepa, se lleva en la sangre esa apreciación por el arte de una manera casi imperceptible, en parte le doy gracias a los genes de mi padre que por ellos le tengo el amor más indescriptible al arte, pero más, a las Letras. Ya no sé por donde continuar, es que no existe método para ser un gran poeta, se siente en lo más profundo de las entrañas, es esa necesidad, ese impulso que no cesa, esa ansia por encapsular palabras a veces impetuosas, desenfrenadas, en forma de versos; muchos inician desde el dolor, el desamor, la soledad, otros por el erotismo, la sensualidad, por la pareja, el amor, o la muerte, pero siempre con una razón o sin ella.
Los poetas somos individuos rebeldes que dejan más que la piel, la sangre y las partículas de nuestro todo ser en un pedazo de papel que se vuelve único en el momento que el verso se asoma con sigilo ante las estrofas desatadas, hay que transformarse en poema para poder escribir, ser el cuerpo invisible que se confunde entre las paredes de las emociones, ser intensidad en las palabras, no seguir las reglas mientras te rijas por la exclusiva regla que sea escribir.
-Surge la semilla engendrada-
Para ser un gran poeta, hay que ser más que una explicación de lo mismo, hay que ser la imaginación y el poder de la locura, convertirse en insaciable inspiración, pero nunca forzar el deseo, fluir como el río, volverse inmensidad, ser sensible ante la vida, vivir distintos sus días y diferenciar el silencio en el ruido más chillón, encontrarse a veces, en conflictos y ambiciones por escribir donde sea, en una roca, en el techo, en una llanta, en el viento, o hasta en el sol, a falta de tinta y papel. Se sueña más alto que un horizonte, no existen limites, se interesa y conoce a los maestros de la poesía y se les admira, se les aprende y se les elogia, nunca se les imita, se busca la imitación de uno mismo, nunca termina su obra, construye secretos y los vuelca en momentos sin olvido, es la libertad del crepúsculo, es testigo del amanecer, es el vuelo de los sentimientos y la lluvia de los ojos ajenos, o el suspiro tímido de enamorados, a veces somos el beso y la caricia del ser más amado y la expresión de un niño alegre. Somos la maleta que viaja muy lejos y vuelve al término de un punto o una coma, se detiene en signos de admiración y contempla en la pregunta.
Un gran poeta es el Ser que goza instantes y eternidades, no se define como egocéntrico ni el mejor de los mejores, sólo es poeta único en su tinta, se desvive por la pasión y por el perfumado ahogo en los abismos insípidos y áridos para fusionarse en el éxtasis de la palabra jugosa y fresca, el gran poeta regala fragmentos de uno mismo, es lo inexplicable y lo posible.
Es la ciudad, el pueblo sin pueblo, la calle, el pájaro, el perro, el bosque, la brisa, la nube, la espuma, el silencio, el insomnio, el origen, la duda, la dinamita, lo ardiente, la ironía, la lágrima, el engaño, el principio, el olvido, el adiós, la sombra, la mirada, el amparo, el relámpago, el infierno, el cuerpo, el chapucero, el canto y el vacío, somos el rumbo, el tacto y la puerta.
(de manera metafórica no como tal)
-Es, un lienzo en la espera de la mirada latente en forma de poema-
¿Quedó entendido, Miriam?
...

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